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Imagen tomada de Lionel |
Ya publiqué, en Diciembre de 2013 una tontuna en referencia clara a un romance lorquiano que todos conocemos.
Escribí, con el título Luna verde por Federico
Verde campo y verde cielo.
Te veo pintar de verde,
los cielos que yo más quiero.
Yo dejaré tu cintura,
prendida de terciopelo.
De verde, tu pelo suave,
de verde, mi cielo negro.
Y soñaremos dormidos,
en una cuna de enebro,
las mejores filigranas
de los primeros requiebros.
Entre tu boca y mi boca,
entre el aire de los tiempos,
galopan libres las alas,
de las miradas al viento.
Porque yo te quiero verde,
desde los pies, al cabello.
Verde, en mi luna de fuego.
desde los pies, al cabello.
Verde, en mi luna de fuego.
¿De qué color es la luna?
del que tú quieres que sea,
es blanca sobre la aldea,
verde en la mar reflejada,
azul es en tu mirada,y roja en la rosaleda.- Decía Jenofonte
del que tú quieres que sea,
es blanca sobre la aldea,
verde en la mar reflejada,
azul es en tu mirada,y roja en la rosaleda.- Decía Jenofonte
¿De qué aroma se enmascara?
-De ese a ti te sacia,
del que a todos alimenta.
Sabor a pan de una hogaza
tras una ventana abierta.
verde en la mar reflejada,
azul es en tu mirada,
y roja en la rosaleda.- repuse yo
-De ese a ti te sacia,
del que a todos alimenta.
Sabor a pan de una hogaza
tras una ventana abierta.
verde en la mar reflejada,
azul es en tu mirada,
y roja en la rosaleda.- repuse yo
La luna mira en el mar
como si fuera un espejo,
su imagen en el reflejo
y le da por meditar,
si no será mucho hablar
el del poeta perplejo,
que vio de tono bermejo
su cara al alborear.
Piensa de alguna manera,
que entre poeta y cantor
no habrá mirada sincera,
porque cualquier soñador
puede verla como quiera,
sin respetar su blancor...Dijo jenofonte amigo
como si fuera un espejo,
su imagen en el reflejo
y le da por meditar,
si no será mucho hablar
el del poeta perplejo,
que vio de tono bermejo
su cara al alborear.
Piensa de alguna manera,
que entre poeta y cantor
no habrá mirada sincera,
porque cualquier soñador
puede verla como quiera,
sin respetar su blancor...Dijo jenofonte amigo
La luna mira coqueta,
sobre el espejo, su cara,
de una sonrisa adornada
con colores de azucenas
Porque nuevamente estrena
sobre sus muslos, la falda.
sobre la luz, su mirada,
recogiendo su melena.
Sueña, con un lunar negro,
sobre su manto de espuma,
con locuras de requiebros.
Con lenguas de frío fuego,
lamiendo su carne oscura,
sin perseguir un soneto.. - rematé yo.
Como ven, hacer encadenados es un juego al que jamás hago renuncios, porque me fascina seguir los textos, como muchos saben por experiencia :-)
Hoy he leído un análisis precioso de los dos primeros versos del romance de Federivo. “Verde que te quiero verde./ Verde viento. Verdes ramas.”
Un fragmento de ese análisis realizado por Lionel Yino Sanchez
En esas nueve palabras, en esos dos versos hay solamente un verbo: “querer.” y aparece en tiempo presente y teniendo como sujeto, un yo misterioso.
¿Quién exclama ese “Verde que te quiero verde.”? Responder que es Lorca quien lo hace, eso, aunque parezca valido, no es lo correcto.
Lo correcto es preguntárselo al texto, al poema mismo, porque esa evocación se repite como una constante en cada una de las cinco estrofas que componen el texto. Y se repite en tal forma que en “El largo viento, dejaba/ en la boca, un raro gusto/ de hiel, de menta y de albahaca.”
Me gusta, me ha gustado mucho, y como me descuide, releeré por enésima ve< un romancillo cualquiera que me deje por montera colores para vivir, a pesar de que las caracolas lunares, hoy no se dejen abrir